Rutllan Hotel & Spa. Xalet de Muntanya
Acerca de Rutllan Hotel & Spa. Xalet de Muntanya
Hotel informal, con habitaciones sencillas con balcón, un restaurante amplio, piscina exterior y spa.
Servicios y Características
Opiniones de Clientes
Maremot Atk
Lo único que salva la experiencia es la ubicación excelente para esquiar y la cena (buenísima) con camareros muy amables. Por lo demás, una decepción total. Habitaciones: Muy viejas, con moquetas desgastadas, falta de iluminación y nula privacidad si abres las cortinas. El baño está en mal estado (cisterna ruidosa, baldosas mal reparadas y puerta que no cierra). Gestión: Reservamos con 2 meses de antelación por nuestro viaje de novios pidiendo cama de matrimonio y nos dieron camas separadas. Servicio: El personal de recepción da la información a cuentagotas y sin ganas. En definitiva, un viaje perfecto fastidiado por una habitación que no es nada barata para el nivel de dejadez que presenta. No lo recomiendo.
María Pérez
Tras más de una semana sin recibir respuesta a un escrito dirigido a la dirección del hotel, decido dejar esta reseña con la esperanza de que sirva para reflexionar. En primer lugar, quiero transmitir mi pésame a la familia y a los trabajadores del hotel por el fallecimiento del antiguo gerente, Don Antonio. Durante nuestra estancia hemos notado mucho su ausencia, tanto a nivel humano como en la gestión general del establecimiento. Lamentablemente, la sensación general ha sido de una clara degradación del hotel respecto a años anteriores. Hemos pasado bastante frío en las instalaciones; en algunos momentos, hasta el punto de no querer salir de la habitación, que era el único espacio relativamente cálido. Cafetería y comedor resultaban muy incómodos por la baja temperatura, algo que no había ocurrido en estancias anteriores. El servicio de recepción fue especialmente decepcionante. Tuvimos que pedir llaves a diario, sin explicaciones claras, y ninguna de las gestiones que solicitamos fue resuelta con eficacia. Ante cualquier consulta, no había respuestas claras ni una actitud resolutiva, y tampoco se percibían gestos básicos de cortesía. Esto contrasta mucho con el trato recibido en años anteriores, cuando siempre había personal capacitado para ayudar. En el comedor, la sensación de deterioro ha sido notable: ambiente frío, cenas innecesariamente largas por falta de personal cualificado y una clara desorganización. Se echa mucho de menos al antiguo metre. La calidad de la comida también ha bajado, y hemos observado comportamientos poco profesionales (masticar chicle mientras se sirve, colocar los platos sin cuidado o falta de coordinación entre el personal), aunque quiero destacar positivamente el esfuerzo de algunos trabajadores. En los pasillos observé un enchufe descolgado que, tras comunicarlo, se “arregló” con cinta adhesiva, solución que no duró ni medio día y que considero un riesgo innecesario. La limpieza de las habitaciones tampoco es la de antes; incluso encontramos camas mal hechas, algo impropio del nivel al que estábamos acostumbrados. Todo esto ha hecho que, por primera vez desde que somos clientes (desde el año 2001), no nos marcháramos con la sensación de haber estado en “nuestro hotel de siempre”: ese hotel familiar, cálido y cercano que fue el Hotel Rutllan. Sigue teniendo su olor característico, pero poco más. Ojalá esta reseña sirva para que quienes gestionan actualmente el hotel reflexionen y trabajen por recuperar el nivel y el espíritu que siempre lo han definido.
E8896AUjoses
Vamos desde hace muchos años, en este último fue en Junio, calor, y vamos a más,somos calurosos, no tienen aire acondicionado las habitaciones, tuvieron que dejarnos dos ventiladores,pienso que necesitan una renovación,la piscina tiene la escalera vertical, la tradicional, casi tuve que pedir ayuda para salir, por lo demás perfecto, bonito, buena ubicación, comida excelente, trato bien. Les mandé un correo haciendo mención a estas dos cosas y la respuesta fue corta, lo estudiaremos. osea que no. Y no es Buscaremos otro.
Maite Sendra Rovira
Grata sorpresa encontrar todo a la puerta de nuestro hotel para poder esquiar. Hotel muy bonito y acogedor. Habitaciones se han quedado anticuadas pero están bien limpias. Gimnasio y Spa modernos y cómodos. Staff muy educado y resolutivo. Desayuno buffet muy bueno. Ofrecen menú cena con varios platos a elegir a buen precio. Staff restaurante muy servicial y rápido. Muy recomendable.
marta torrent aregall
Hace años que siempre que vamos a Andorra, nos alojamos en este hotel.De estilo rústico clásico cuenta con varios salones tranquilos y acogedores,el principal con una gran chimenea donde relajarse mirando el fuego a tierra. Las habitaciones son amplias, confortables y muy limpias. Cabe destacar el excelente trato de todo el personal, en especial a Numa, el metre del restaurante, y la excente comida que sirven, dónde a diferencia de los típicos buffets que encuentras en otros hoteles de la zona, aquí se puede comer/cenar a la carta o menú(32€) tanto si te alojas en el hotel o si vas de manera particular. Cuenta con pàrquing privado gratuito en el exterior y a cubierto siendo de pago. También tiene una zona de spa con piscina, jacuzzi y sauna. Para los amantes del esquí está muy bien ubicado, justo delante del teleférico de la estación de Pal. Ideal para familias, personas mayores y en general para todo aquel que desee alojarse en un ambiente familiar y tranquilo.Sin duda alguna seguiremos haciendo nuestra semana blanca y escapadas a Andorra en el Rutllant. Gracias a todo el personal por vuestro trato inmejorable año tras año!! Marta y Jordi (Barcelona)
Bae
Lo venden como hotel & spa de 4 estrellas en plena montaña… yo creo que las estrellas se las dieron por cada croqueta congelada que nos sirvieron en Nochevieja. La cena fue una experiencia espiritual: tardamos 1 hora y 40 minutos en comer. Tiempo suficiente para descongelar Mercadona entero. Las croquetas parecían sacadas directamente del arcón, sin amor, sin arte y sin microondas potente. Eso sí, la noche de Fin de Año fue inolvidable… porque no hubo música, ni ambiente, ni diversión. Básicamente celebramos el cambio de año escuchando nuestros propios suspiros de decepción. Para ser un hotel carísimo y de “4 estrellas”, el spa venía en modo sálvese quien pueda: ni chanclas, ni albornoz… Si querías sentirte premium, tráete la toalla de casa y reza. Lo único auténticamente rústico fue la gestión: lento, desorganizado y anticuado. Resumen: pagas lujo, te dan congelados y silencio incómodo. Un plan perfecto… para no repetir jamás.








